viernes, 11 de octubre de 2013

HISTORIA DE EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

El monte de las ánimas


     La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

     Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

     Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

     Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I

     -Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

     -¡Tan pronto!

     -A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

     -¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

     -No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

     Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

     Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

     -Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.

     Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

     Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

     Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

     La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II

     Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

     Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.

     Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.

     Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

     -Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

     Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

     -Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?

     -No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

     El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

     -Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

     Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.

     Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

     Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

     -Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

     -¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

     -¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

     -Sí.

     -Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

     -¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

     -No sé.... en el monte acaso.

     -¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

     Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

     -Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

     Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

     -¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

     Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

     -Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.

     -¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

     A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.

     Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

III

     Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

     -¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

     Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

     Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

     -Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

     Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

     Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.

     Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

     -¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

     Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

     El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

     Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.

     Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

IV

     Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

 

 2. Caracteríscias generales del romanticismo.

Rechazo de la razon,vision idealista ,naturaleza,busqueda de exotico y lejano, interes por lo tradicional,estetica,rechazo de preceptos neuclasicos ,la defensa de la libertad.

 3. Los temas del romanticismo.

El amor,las ruinas,el ansia de libertad,la muerte,el desengaño,el destino y los obstaculos,las tradiciones .

4. ¿Qué es una leyenda?

Una leyenda es una narración, de hechos naturales, sobrenaturales o mezclados, que se narra y se transmite de generación en generación en forma oral o escrita, generalmente el relato se sitúa de forma imprecisa, entre el mito y el suceso verídico que le confiere cierta singularidad.

5. Las leyendas de Bécquer.

T O M O - P R I M E R O
1-La Creación 2-Maese Pérez el organista
3-Los ojos verdes 4-La ajorca de oro
5-El caudillo de las manos rojas 6-El rayo de luna
7-Tres Fechas 8-El Cristo de la calavera
9-La corza blanca 10-La rosa de pasión

T O M O - SEGUNDO
2-La promesa
3-El beso 4-El monte de las ánimas
5-La cueva de la mora 6-El Gnomo
7-El Miserere 8-La arquitectura árabe en Toledo
9-¡Es raro! 10-Las hojas secas

6. Analisis de la leyenda el Monte de las Ánimas.

Argumento:
La historia transcurre en Soria, en el llamado Monte de las Ánimas, el día de losdifuntos. Los Condes de Borges y de Alcudiel, junto a sus hijos y pajes iniciaban elcamino hacia la cacería, montados a caballo. Alonso, empieza a relatar una leyenda, ladel Monte de las Ánimas. Al parecer, este monte, que llamaban de las ánimas, pertenecía a los Templarios. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey loshizo venir para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles de Castilla y se creórivalidad entre ellos. Así, se inició una batalla hasta que el rey finalizó la lucha; elmonte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unosy otros. Cuenta la leyenda que cuando llega la noche de los difuntos las almas de losmuertos corren junto con los animales del monte y nadie quiere estar ahí en dicha fecha.Una vez en casa de los Condes y reunidos junto a la lumbre, Alonso le dice a su primaque, debido a que ella se separará de él próximamente, le gustaría hacerle un regalo paraque se acordara siempre de él. Después de insistir mucho, la joven acepta una joya sindecir nada y su primo a cambio le pide algún obsequio suyo. Beatriz acepta y le exponeque en el Monte de las Ánimas perdió su banda azul y que era lo que deseaba regalarle.Alonso se sentía muy fuerte a la hora de luchar con cualquier bestia, pero le aterrorizabala idea de ir a ese oscuro lugar en aquella fecha tan indicada y siente miedo. Entonces seve motivado por una sonrisa de la bella dama y se dirige, aterrorizado, a recuperar la banda perdida para así contentar a Beatriz.Beatriz se va a dormir, pero se desvela al pensar haber oído su nombre. Al despertarseno puede volver a conciliar el sueño. Cuando amanece se averguenza de sucomportamiento de la noche anterior al haberse asustado y ve su banda azulensangrentada y desgarrada en su mesilla de noche. Beatriz se queda petrificada, no podía creer lo que veía. Más tarde fueron a avisarla sus sirvientes de una triste noticia:Alonso había sido devorado por los lobos del monte. Ella muere de horror.Dicen que después de este suceso, un cazador tuvo que permanecer una noche dentrodel monte de las ánimas, y que antes de morir pudo contar que vio como una mujer hermosa desmelenada, con los pies ensangrentados daba vueltas alrededor de la tumbade Alonso.
Estructura:
La obra consta de una pequeña introducción, tres partes y el epílogo: En el prólogo elautor narrador dice haber oído la leyenda en Soria y que siente miedo al escribirla. En primera parte Alonso narra a su prima Beatriz los sucesos que ocurrieron en tiempos delos Templarios en el Monte de las Ánimas; en la segunda los personajes cenanqueriendo intercambiarse regalos, pero Alonso debe ir a buscar el suyo en el monte. Latercera parte cuanta la nacho que pasa Beatriz y, al final, la muerte de ambos. En elepílogo el autor narrador añade el relato de un cazador, que pasa la noche en el monte. 

6.1. Breve argumento.

La historia transcurre en Soria, en el llamado Monte de las Ánimas, el día de los difuntos. Los Condes de Borges y de Alcudiel, junto a sus hijos Beatriz y Alonso y pajes iniciaban el camino hacia la cacería, montados a caballo. Alonso, empezó a relatar una leyenda, la del Monte de las Ánimas. Al parecer, a este monte que llamaban de las ánimas pertenecía a los Templarios, que eran guerreros y religiosos a la vez. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey los hizo venir para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles de Castilla y se creó rivalidad entre ellos. Así, se inició una batalla hasta que el rey finalizó la lucha; el monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unos y otros. Cuenta la leyenda que cuando llega la noche de los difuntos las almas de los muertos corren junto con los animales del monte y nadie quiere estar ahí en dicha fecha.
Una vez en casa de los Condes y reunidos junto a la lumbre, sólo los primos estaban ajenos a la conversación: Alonso y Beatriz, hasta que Alonso rompió el prolongado silencio diciéndole a su prima que, debido a que ella se separará de él próximamente, le gustaría hacerle un regalo para que se acordara siempre de él. Después de insistir mucho, la joven acepta una joya sin decir nada y su primo a cambio le pidió algún obsequio suyo. Beatriz estuvo conforme y le expuso que en el Monte de las Ánimas perdió la banda azul y que era lo que deseaba regalarle.
Alonso se sentía muy fuerte a la hora de luchar con cualquier bestia, pero le aterrorizaba la idea de ir a ese oscuro lugar en aquella fecha tan indicada y sintió miedo. Entonces se vio motivado por una sonrisa de la bella dama y se dirigió, aterrorizado, a recuperar la banda perdida para así contentar a Beatriz.
Las horas pasaron y Beatriz se desveló al creer oír su nombre en una pesadilla. Al despertarse no pudo volver a conciliar el sueño, así que decidió ponerse a rezar muy asustada. Cuando amaneció se avergonzó de su comportamiento de la noche anterior al haberse asustado, y, entonces, vio su banda azul ensangrentada y desgarrada en su mesilla de noche. Beatriz se quedó petrificada, no podía creer lo que veía. Más tarde fueron a avisarla sus sirvientes de una triste noticia: Alonso había sido devorado por los lobos del monte, pero la encontraron muerta.
Dicen que después de este suceso, un cazador tuvo que permanecer una noche dentro del monte de las ánimas, y que antes de morir pudo contar que vio los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles sorianos enterrados en la capilla levantarse, y además, pudo ver también como una mujer hermosa desmelenada, corría apresuradamente,con los pies ensangrentados ,perseguida por caballos y lanzando chillidos de terror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
6.2. ¿Dónde se ubica esta leyenda?

6.3. Nombra a los personajes de esta leyenda.

6.3.2 Da tu opinión sobre Alonso. 

6.4 Explica con tus palabras que ocurre alfinal de la leyenda.  

6.5. Cambia el final de la leyenda como tu quieras, con al menos 6 líneas.


6.6 Busca en internet información sobre quien eran los templarios.


6.7 Realiza un micro relato de terror, no más de 100 palabras ni menos de 50.

 

 

viernes, 16 de noviembre de 2012

El dia De Los Muertos

El Dia De Los Muertos

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
Es una festividad mexicana, que se celebra también en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado la festividad mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.El Día de Muertos es un día festejado también en Brasil, como Dia dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que la festividad mexicana.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte" (actualmente relacionada con "la Catrina", personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.
La vida y la muerte son un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas.
De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pese a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional y que como tal es enseñada (con fines educativos) en las escuelas del país, existen muchas familias que son más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. Además, cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos que, al menos en zonas fronterizas, se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares. De ahí también que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre otras celebraciones parecidas.
Sin embargo muchos mexicanos consideran que el día de muertos al ser una fiesta sincretica es capaz de convivir y adoptar otros festejos no tradicionales de manera sana, permitiendo el uso de los disfraces, sin restar su importancia cultural y ni poner en riesgo su existencia en México.


En algunos paises esta presente el hallowen:
Halloween (contracción de All Hallows' Eve, Víspera de Todos los Santos'), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta que se celebra principalmente en los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, el Reino Unido y en países no anglosajones como México y Colombia en la noche del 31 de octubre. Tiene origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos. En gran parte, es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa de 1840.1

El día se asocia a menudo con los colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como la Jack-o'-lantern. Las actividades típicas de Halloween son el famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado de películas de terror.


En mexico la muerte se pintan disfrazan y velan a sus muertos.

La colada morada y las guaguas de pan, dos productos del sincretismo religioso y el mestizaje gastronómico, se consumen hoy en Ecuador cuando se recuerda a la muerte, que para unos es el final de la vida y para otros tan solo un cambio de dimensión.
Las flores y los recuerdos cubren las tumbas durante este día en que los mestizos añoran la presencia de sus seres queridos fallecidos, mientras que la cosmovisión indígena renueva su creencia de la extensión de la vida a otra dimensión.
Aunque la costumbre es cada vez más escasa, aún se ve en algunos cementerios a ecuatorianos degustando la comida favorita del difunto al que han ido a visitar y a quien dejan su porción de comida.También con menor apego, en Ecuador se usa ropa de colores oscuros en el Día de los Difuntos, principalmente el negro y el morado, como muestra de dolor.

Dulce gastronomía
Aparte del vestuario, la tradición es evidente en lo culinario con la colada morada elaborada con harina de maíz negro, mortiño (una planta nativa de los páramos) que, junto a la hierba sangorache, da el color y sabor al potaje, flor de la canela (ishpingo), clavo de olor, hierba luisa, hojas de naranja.
La elaboración puede ser variada, pero la mayoría incluye cuadrados pequeños de piña vertidos al final de la cocción que, independientemente de la receta, es invariablemente de color rojo amoratado.
Recordación diferente en cada zona
En el Día de los Difuntos se evidencia también la religiosidad de los ecuatorianos, la mayoría católicos, que asisten a misa y ofrecen en los cementerios responsos por el eterno descanso de los difuntos.
Por lo general, los sacerdotes oran en el cementerio y, a petición de los fieles, se acercan a las tumbas para rezar por algunos difuntos, en cuya morada se lanza agua bendita.
La reacción de la gente a la muerte no es diferente solo entre países sino entre regiones de cada país, como en Ecuador, donde el costeño, en especial el habitante de Esmeraldas, "vive la muerte como una fiesta: con marimba y con mucho licor".
Para el habitante de los Andes, en cambio, la muerte "es el fin de todo, mientras que la gente de la amazonía la toma como un hecho muy natural: entierra a su muerto y la vida sigue.
La parroquia Salasaca, del cantón Pelileo, al oriente de la provincia de Tungurahua, es la parroquia indígena en donde son más notorias las costumbres ancestrales para la recordación del Día de los Difuntos.
Decenas de familias se reúnen al pie de las tumbas de sus seres queridos para compartir los alimentos que más les gustaban a quienes les antecedieron en la partida de este mundo, lo que acompañan con un vaso de vino.
Desde muy temprano de cada 2 de noviembre comienzan a llegar al cementerio en vehículos o a pie desde diferentes partes, no solo de la parroquia, sino incluso de otras provincias del país y exterior.
Todos llegan cargados de alimentos, los más comunes son cuy, conejo, papas, pan, mote y habas hasta reunirse todos los miembros de cada familia. Para servirse todos comparten de cada porción.
Para el pueblo Salasaca, que aún conserva esta costumbre, la conmemoración del Día de los Difuntos es la relación con sus ancestros, la tierra, la divinidad y con todo lo que les permite estar en armonía con la vida misma, por lo que afirma que se sienten orgullosos de conservar las costumbres y tradiciones de los antepasados.
En nuestro país, esta celebración es una mezcla de la cultura aborigen y la cultura de los conquistadores, llena de ritos paganos y católicos.
En Loja, la celebración del día de los difuntos es muy variada dependiendo de las tradiciones familiares, existen personas que la noche del 1 de noviembre acuden al cementerio y permanecen durante toda la noche velando y orando a sus familiares que han partido, otros preparan y llevan la comida al cementerio para compartir frente a la tumba de sus seres queridos, y finalmente hay quienes les llevan música a sus familiares.
Pero la tradición que se mantiene en la mayoría de las familias lojanas, es la de acudir al cementerio, realizar una limpieza de la tumbas, decorarlas con flores, orar por el alma de sus familiares y participar de la misa que ofrece el Obispo de Loja en la Cruz Central.
En Riobamba las tradiciones por el Día de los Difuntos se mantienen entre sus habitantes.
En la iglesia San Juan Bautista de la parroquia Yaruquíes todos los años antes del día de los Difuntos es costumbre venerar por nueve días el cuadro de las Almas del Santo Purgatorio, que el 1 de noviembre saldrá en procesión por el pueblo.
Esta es una de las tantas celebraciones históricas que se realizan en Chimborazo para el feriado de los difuntos. Tradiciones que acompañan a los fieles riobambeños desde épocas coloniales, en su mayoría.
Una de ellas es el Animero, un personaje aceptado por la sociedad, que cumple un rito de vinculación con el infinito desconocido.

En las parroquias Yaruquíes, San Luis, Cubijíes y Químiag, el Animero es un personaje que en vida representa a los difuntos. Viste túnica blanca, lleva en las manos una calavera humana, una Biblia y una campanilla, al tiempo que recita oraciones fúnebres y conmina a los oyentes a ponerse en oración.
El trayecto del Animero va del templo al cementerio y visita las calles y domicilios protegido en la oscuridad de la medianoche.
En Guayaquil, cada 2 de noviembre las familias recuerdan a sus seres queridos con nostalgia y pesar; muchos meditan en la muerte, en sus misterios y en la finalización de la vida material. En las tumbas se depositan lágrimas de dolor, después de adornarlas con flores y tarjetas, vienen las oraciones y plegarias. Pero pronto se regresarán los familiares a sus domicilios; entonces viene el cuadro que el poeta canta: “Dios mío que solos se quedan los muertos!”
Es oportuno señalar como se demostraba el dolor y sentimiento antiguamente. Los Puruháes expresaban el dolor con lágrimas de las mujeres, quienes tan pronto como fallecía el marido, se echaban por los campos, pintadas de negro y llorando su viudez. Los Incas expresaban su dolor con gritos desesperados, invocaban al Dios Sol, para que las tinieblas no cubran el lugar santo y la luz ilumine la senda a la eternidad.
Muchas son las formas por medio de las cuales se expresa un sentimiento de fraternidad con los difuntos en este día. Es importante, que ha pesar de la gran inferencia de la religión católica en la actualidad, las costumbres ancestrales de nuestros pueblos aún se mantienen y con ellas una identidad propia que nos identifica al rededor del mundo, por lo cual debemos sentirnos sumamente orgullosos y debemos procurar mantener estas costumbres a lo largo del tiempo.

viernes, 26 de octubre de 2012

El monte de las animas

El Monte de las Ánimas
1. Localización
El Monte de las Ánimas es una de las leyendas que escribió Bécquer, publicada con dieciséis leyendas más, en el diario El Contemporáneo. La escribió el 7 de noviembre de 1861, viviendo y pensando el relato en el mismo lugar que aparece en la leyenda, en Soria. Todas sus leyendas son un conjunto de relatos en prosa, las cuales son las de mayor coherencia en cuanto a género literario, estructura, temática y envergadura, ya que Bécquer era total y plenamente en cualquiera de sus escritos. Sus leyendas son literarias, provenientes de la literatura religiosa oriental, de apólogos e historias de sucesos mágicos, que por supuesto, dan a sentir siempre extrañeza y naturalidad. Las leyendas son muy variadas. Muchas de ellas revelan la habilidad del autor para ir llevando el interés del lector de lo real a lo fantástico por medio de una referencia personal o por la evocación de un detalle histórico o de un lugar real. Combina la fantasía con el humor, la emoción y, alguna vez, la ironía, lo que manifiesta un extraordinario dominio técnico. Sin embargo, su contenido y carácter son menos originales que su estilo. Bécquer también pintó cuadros de Soria, mientras escribía sus leyendas. El Monte de las Ánimas es la que ofrece más probabilidades de basarse en alguna conseja o tradición local. Es también la más centrada en la ciudad. En todas sus leyendas, Bécquer se adapta más al lector burgués, es decir, gente con dinero que podía dedicarse a leer. El autor, se muestra subjetivo en sus leyendas, por lo tanto, da a conocer sus sentimientos. A través de contar una historia, quiere que lleguemos a comprender lo que él siente en realidad. Bécquer escoge los asuntos de las leyendas de acuerdo con la posibilidad de desarrollo de unas ideas básicas. Abunda la descripción y el relato junto con los efectos luminosos para crear la atmósfera deseada, aportando el elemento de lo misterioso y fantasmagórico. En sus leyendas se transmite siempre su mensaje ético relacionado con los problemas espirituales de la época. Se dirige a las personas de su período para recordarles la existencia de una vida trascendente y que las acciones del hombre se premian o castigan. La original prosa de Bécquer alcanza en estas obras un grado de espontaneidad, fluidez y subjetividad más próximo a la expresión lírica, a la pura poesía, que a la narrativa.
2. Resumen
I
La historia transcurre en un monte soriano, llamado Monte de las Ánimas, el día de los Difuntos. Comienza con una expedición de cazadores de ese lugar, pero ya se encuentra preparando el regreso, ya que es 1 de noviembre, día de Todos los Santos, justo antes de la terrible fecha. Así es como Beatriz y Alonso, hijos de los Condes de Borges y de Alcudiel, junto a sus padres y pajes, montados a caballo, inician el camino hacia la cacería. Alonso, que es cazador, empieza a contar una leyenda, la del Monte de las Ánimas. Al parecer, a este monte que llamaban de las ánimas pertenecía a los Templarios, que eran guerreros y religiosos a la vez. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey los hizo venir para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles de Castilla y se creó cierta hostilidad entre ellos. Entonces, se inició una profunda lucha hasta que el rey finalizó la espantosa batalla; el monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unos y otros. Desde entonces, cuando llega la noche de los difuntos corre la leyenda de que las ánimas de los muertos corren junto con todos los animales del monte, muertos de miedo y sin que nadie quiera permanecer ahí por esta fecha.
II
Una vez en casa de los Condes y reunidos junto a la lumbre, sólo Beatriz y Alonso permanecían ajenos a la conversación general, hasta que el joven rompió el largo silencio comunicándole a su prima que pronto se separarían y que antes de ello le quería regalar una joya. Beatriz le contestó que aceptar un regalo suyo podía comprometer su voluntad, y entonces Alonso le contó que era el día de todos los santos y que por lo tanto, un día de celebración para todos. Ella, sin decir nada, aceptó el regalo y él le pidió alguna cosa suya. Beatriz estuvo de acuerdo y le dijo que en el monte de las ánimas perdió la banda azul que llevaba en la cacería, y que justamente quería regalársela. A estas palabras, Alonso, aún sintiéndose capaz de luchar contra los lobos, no era lo suficiente valiente como para ir de noche al monte y buscar aquel objeto perdido. Pero al ver una sonrisa irónica de Beatriz, se levantó, y muerto de miedo se dirigió hacia el monte en su caballo, diciéndole adiós a la hermosa. Fueron pasaron las horas hasta llegar la media noche y Beatriz no pudiendo dormir se levantó a rezar creyendo oír su nombre cuando sólo era el viento que azotaba su ventana. Así, asustada y con insomnio, oyendo las campanas de la ciudad de Soria, hasta que llegó el amanecer. Cuando se levantó, estando a punto de reírse de ella misma por haberse asustado tanto la noche anterior, vio su banda azul rota y ensangrentada en su mesilla de noche. Beatriz quedó paralizada, sus ojos se desencajaron y cuando vinieron sus sirvientes para avisarla que Alonso había sido devorado por los lobos del monte, la encontraron inmóvil y muerta de horror.
III
Dicen que después de este suceso, un cazador logró estar una noche dentro del monte de las ánimas, y que antes de morir pudo narrar que vio los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles sorianos enterrados en la capilla, y además, pudo ver también como una mujer desmelenada y con los pies ensangrentados daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.
3. Personajes
Personajes principales:
  • Alonso: Es un cazador, heredero de todas las fincas y castillos en que se desarrolla la acción. Es joven e inocente, y es persuadido por su prima Beatriz. Parece ser que está enamorado de ella y que haría cualquier cosa para satisfacerla. Así lo hace en la leyenda, ya que va a buscar un objeto perdido de su prima, que en realidad es un regalo de esta para el joven. Por lo tanto, Alonso es tentado por una sonrisa de Beatriz. Él sabía que era peligroso ir al monte la noche de todos lo santos, pero aún así, lo hizo para complacer a su prima. Entonces, el hombre murió a causa de la estupidez de Beatriz, que pagó con la vida de los dos.
  • Beatriz: Es hija de los Condes de Borges y prima de Alonso. Es una mujer fría, pero hermosa. Tiene los ojos azules y los labios delgados. Bécquer se refiere a ella en la leyenda como la “hermosa”. Se ve con claridad en la obra cómo ella trata a su primo, con desinterés y con un tono de voz hostil cuando le habla. Cuando él le quiere regalar una joya, ella se muestra desinteresada, ya que el joven debe repetirle tres veces que acepte su regalo. Entonces, la joven lo toma en silencio sin tan sólo agradecérselo. Por esta acción, se ve que ella se cree superior a él. Luego, cuando ella le pide a su primo que vaya a buscar su banda azul, sabe perfectamente que es la noche de los difuntos y que es una noche peligrosa, pero esto no le importa, ya que está poniendo a prueba a Alonso, desafiándolo.
Resumiendo, Beatriz es la reencarnación del mal. Bécquer tenía una idea de las mujeres reales muy negativa, es decir, era un misógino. Muestra una mujer que es instrumento del mal, es pasional, y a través de la manipulación y el engaño, provoca la desgracia del hombre. En la leyenda, la mujer usa estas armas para obtener algo para sí misma, ya que todo lo hace por su propio interés.
Personajes secundarios:
- Los Condes de Borges y Alcudiel, los cazadores y los sirvientes de la casa donde estaban alojados Alonso y Beatriz
  • Se pueden destacar también algunos animales que se mencionan en la leyenda como: los perros, los lobos, los ciervos y las culebras.
- Un objeto muy importante de la obra es la banda azul que pierde Beatriz. Parece ser que a Bécquer le gustaba mucho este color; además, Beatriz tiene los ojos azules y duerme sobre su almohada azul.
4. Temas
En la leyenda se establecen los siguientes temas:
  • Hay una conexión que encaja dos temas a la vez. Bécquer recoge el tema folclórico universal con el enfrentamiento de los templarios contra los nobles señores de Soria, y añade a la obra el carácter de la mujer, la cual engaña al hombre para conseguir sus propósitos y dominarlo. Estos dos temas van constantemente relacionados durante la obra, son los que se ven con más claridad, que son la lucha y el amor.
- Aparece lo tradicional y el arte, con elementos como por ejemplo la iglesia que toca las campanadas a las doce de la noche para informar que es el dia de todos los santos. En la obra también se pueden destacar toda clase de ruidos extraños, como por ejemplo: el ruido de unas pisadas que sonaban sobre la alfombra de Beatriz, el crujido de la madera; el azote de los vidrios del balcón; el agua que caía sin cesar, los ladridos de los perros, y las ráfagas del viento. Con todos estos sonidos lo que pretendía Bécquer era transmitir al lector sentimientos de miedo e inquietud.
5. Tiempo
  • Tiempo histórico: La acción transcurre en la Edad Media, en el Monte de las Ánimas, en la ciudad de Soria.
  • Tiempo psicológico: La leyenda es contada por el personaje Alonso, dentro de la obra. Se podría decir que en el momento que la cuenta está recordando unos hechos que el propio personaje ya sabía. Son unos hechos que representa que son verosímiles, ya que los cuenta con todo detalle. Entonces, se produce un flash back, es decir, recuerda una historia que pasó con anterioridad a la época que ellos están viviendo.
- Tiempo narrativo: La acción ocurre toda en un día. Desde la mañana hasta el amanecer del día siguiente.
6. Narrador
La leyenda está escrita en tercera persona y tiene un narrador editor-historiador. El autor cuenta unos hechos que a él ya se los habían contado anteriormente. Al principio de la novela se ve con claridad cuando dice al principio de la leyenda: “La noche de los difuntos me despertó a no sé que hora el doble de las campanas. Su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. (...) Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo, cuando sentía crujirlos cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.”

A) Partes en las que se divide la leyenda: 3 Capitulos
B) En España
C) Soria, monte de las animas monasterio de San Juan de Duero
D)Alonso: Cazador Buen chaval joven e inocente que parece que esta enamorado de su prima y haria cualquier cosa por ella
Beatriz: Hermosa tiene los ojos azules y los labios delgados
Los condes de Borges,los cazadores,sus padres
E)La historia transcurre en un monte soriano, llamado Monte de las Ánimas, el día de los Difuntos. Comienza con una expedición de cazadores de ese lugar, pero ya se encuentra preparando el regreso, ya que es 1 de noviembre, día de Todos los Santos, justo antes de la terrible fecha. Así es como Beatriz y Alonso, hijos de los Condes de Borges y de Alcudiel, junto a sus padres y pajes, montados a caballo, inician el camino hacia la cacería. Alonso, que es cazador, empieza a contar una leyenda, la del Monte de las Ánimas. Al parecer, a este monte que llamaban de las ánimas pertenecía a los Templarios, que eran guerreros y religiosos a la vez. Cuando los árabes fueron expulsados de Soria, el Rey los hizo venir para defender la ciudad, lo que ofendió a los nobles de Castilla y se creó cierta hostilidad entre ellos. Entonces, se inició una profunda lucha hasta que el rey finalizó la espantosa batalla; el monte fue abandonado y en la capilla de los religiosos se enterraron los cuerpos de unos y otros. Desde entonces, cuando llega la noche de los difuntos corre la leyenda de que las ánimas de los muertos corren junto con todos los animales del monte, muertos de miedo. Alonso le dijo a su prima que se iban a separar y que por eso le queria regalar una joya ella lo apcepto y el le pidio un regalo de ella, entonces ella le dijo que en el monte de las animas habia una bana azul que se cayo y ella queia regalarsela,pero el se fue al monte al buscarlo muerto de miedo. Ella estaba preocupada porque no venia y espero hasta el amanecer. Ya por la mañana vio la banda azul rota y ensangrentada y se quedo paralizada y se murio de la mala noticia.
F)Mueren los dos. Se muere porque su primo se murio y le habra dado un paro cardiaco o algo
G) Para ver lo valiente que era y que haria por ella, Para buscar la banda
H)La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón (en latínPauperes commilitones Christi Templique Solomonici), comúnmente conocida como los Caballeros Templarios o la Orden del Temple (en francésOrdre du Temple o Templiers) fue una de las más famosas órdenes militares cristianas. Esta organización se mantuvo activa durante poco menos de dos siglos. Fue fundada en 1118 o 1119 por nueve caballeros francesesliderados por Hugo de Payens tras la Primera Cruzada. Su propósito original era proteger las vidas de los cristianos que peregrinaron a Jerusalén tras su conquista. Fueron reconocidos por el Patriarca Latino de Jerusalén, Garmond de Picquigny, el cual les dio como regla la de los canónigos agustinos del Santo Sepulcro.
I) Se dice una hitoria en creo que era que los niños que se portaban mal en Hallowen se los llebava el duende eso paso una vez. Un chico que habia por el cementerio que estaba rompiendo las lapidas y grafiteando en ellas. Entonces cuando volvio a su casa se sentia mal y le dolia la cabeza y le dijo a su madre que se iba a ir a fumar un cigaro, entonces el chaval se fue y volvio al cementerio y volvio a hacer bandalismo y despues desaparecio

lunes, 22 de octubre de 2012

La Salsa

La salsa es el término usado a partir de los años setenta para definir al género musical resultante de una síntesis de influencias musicales cubanas con otros elementos de música caribeña, música latinoamericana y jazz, en especial el jazz afrocubano. La salsa fue desarrollada por músicos de origen latino en el Caribe hispano y la ciudad de New York.

Orígenes y evolución
En los años treinta, los septetos y sextetos (que solo usaban bongó) eran muy populares en Cuba. Cuando Gerardo Machado prohibió el uso del bongó, las charangas (que solo usaban timbales) se popularizaron, llegando a presentarse algunas agrupaciones en Estados Unidos. La censura fue levantada en los finales de los años treinta y los bongos fueron utilizados nuevamente.
Cerca de 1940, el Conjunto Llave de Rafael Ortiz introdujo las tumbadoras o «congas» en una orquesta, instrumentos que anteriormente solo se usaban en música folclórica afrocubana. Arsenio Rodríguez popularizó el uso de las congas al integrarlas a su conjunto, introduciendo el son montuno a nivel comercial. La integración de las tumbadoras y bongos en los conjuntos que tocaban son montuno sería una de las fuentes fundamentales de la instrumentación de orquestas de baile.
En los años cuarenta, Machito le agregó trombones al son montuno y la guaracha y estas innovaciones influenciaron a músicos como José Curbelo, Benny More, Bebo Valdés. Mario Bauza, director y arreglista de la orquesta de Machito «Los Afro-Cubans», está considerado el padre del jazz afrocubano. En su álbum Tanga de 1943 fusionó la música afrocubana con el jazz.
La influencia del jazz afrocubano y del mambo de Dámaso Pérez Prado en 1948 determinó que se introdujera el saxofón en las orquestas de son montuno y guaracha. Enrique Jorrín en 1955 le agrega trompetas a las orquestas de charanga que hasta ese momento solo usaban violin y
flauta.
En los años cincuenta, la música bailable cubana, como el son montuno, mambo, la rumba y el chachachá, fueron música de corriente principal en los Estados Unidos y Europa. En la ciudad de Nueva York, el «estilo cubano» de las bandas fue formado fundamentalmente por músicos cubanos, puertorriqueños y dominicanos. Como ejemplo, podemos mencionar a Machito,Tito Rodríguez, el director catalán Xavier Cugat, Johnny Pacheco y Tito Puente. Por otro lado, fuera del círculo de Nueva York, grupos como la Orquesta Aragón, la Sonora Matancera y Dámaso Pérez Prado y su mambo lograron una importante proyección a nivel internacional.El mambo fue influenciado por el jazz afrocubano y el son y las grandes bandas de este género mantuvieron viva la larga tradición del jazz dentro de la música latina, mientras los maestros originales del jazz se limitaban a los pequeños espacios de la era del bebop.
En 1969 Juan Formell introduce el bajo eléctrico en los conjuntos soneros de Cuba.
El cuatro puertorriqueño fue introducido por Yomo Toro en la orquesta de Willie Colón en 1971 y el piano eléctrico en los años 70 por Larry Harlow.
La música latina interpretada en Nueva York desde 1960 fue liderada por músicos como Ray Barretto y Eddie Palmieri, fuertemente influenciados por ritmos cubanos importados como la pachanga y el chachachá). Después de la crisis de los misiles de 1962, el contacto cubano-estadounidense decayó profundamente. El resultado fue el crecimiento de la influencia puertorriqueña en la salsa en el Nueva York de los años setenta. La comunidad puertorriqueña de Nueva York, llamada por los estadounidenses «nuyoricans», se hizo del liderazgo de la música latina, aunque siempre influenciada por la música de reconocidas celebridades cubanas como Miguelito Valdés, Machito, José Curbelo, Chano Pozo y Arsenio Rodríguez.

Artistas:
El Grupo Niche es una agrupación colombiana de música salsa y ocasionalmente cumbia y son, entre otros ritmos. Fue creado en 1978 por Jairo Varela (1949-2012), quien fue el director de la orquesta y ha sido cantante en 6 producciones: 'Triunfo', 'Me huele a matrimonio', 'Niche con cuerdas', 'Niche historia musical', y 'Sutil y contundente'. Es también autor de la mayoría de sus canciones.


El Gran Combo de Puerto Rico, comúnmente conocido como El Gran Combo, es una agrupación musical de Música salsa de Puerto Rico. Es sin dudas el grupo más exitoso de esa nación y uno de los grupos de salsa más conocidos en toda América Latina. Muchos de los cantantes legendarios del género de la Música salsa han sido miembros en algún momento de la orquesta, por ello se le ha asignado el nombre de La Universidad de la Salsa.
El Gran Combo fue fundado por Rafael Ithier en mayo de 1962. Ithier sigue siendo todavía el pianista de la orquesta y su director musical. El grupo se encuentra promoviendo su álbum más reciente Sin Salsa No Hay Paraiso en giras que los llevan alrededor del mundo.

Héctor Juan Pérez Martínez (n. Ponce, 30 de septiembre de 1946 – f. Nueva York, 29 de junio de 1993) fue un cantante de salsa puertoriqueño, que nació y se crio en Machuelo de Ponce. Su padre le obligaba a ir a la escuela de música Juan Morel Campos a aprender a tocar saxofón (aunque se dice que en realidad estudió Trombón de Vara). Allí, Héctor conoce a Papo Luca y José Flebes. Se mudó a Nueva York cuando tenía dieciséis años. En su primera semana en esta ciudad, estuvo en la orquesta de Roberto García. Durante ese período, Lavoe estuvo en otros grupos, incluida la Orquesta de Nueva York, Kako y su combo.