viernes, 16 de noviembre de 2012

El dia De Los Muertos

El Dia De Los Muertos

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
Es una festividad mexicana, que se celebra también en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado la festividad mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.El Día de Muertos es un día festejado también en Brasil, como Dia dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que la festividad mexicana.
Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones por lo menos desde hace tres mil años. En la era prehispánica era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.
El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte" (actualmente relacionada con "la Catrina", personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.
La vida y la muerte son un símbolo emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas.
De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pese a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional y que como tal es enseñada (con fines educativos) en las escuelas del país, existen muchas familias que son más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. Además, cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos que, al menos en zonas fronterizas, se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares. De ahí también que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre otras celebraciones parecidas.
Sin embargo muchos mexicanos consideran que el día de muertos al ser una fiesta sincretica es capaz de convivir y adoptar otros festejos no tradicionales de manera sana, permitiendo el uso de los disfraces, sin restar su importancia cultural y ni poner en riesgo su existencia en México.


En algunos paises esta presente el hallowen:
Halloween (contracción de All Hallows' Eve, Víspera de Todos los Santos'), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta que se celebra principalmente en los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, el Reino Unido y en países no anglosajones como México y Colombia en la noche del 31 de octubre. Tiene origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos. En gran parte, es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa de 1840.1

El día se asocia a menudo con los colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como la Jack-o'-lantern. Las actividades típicas de Halloween son el famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado de películas de terror.


En mexico la muerte se pintan disfrazan y velan a sus muertos.

La colada morada y las guaguas de pan, dos productos del sincretismo religioso y el mestizaje gastronómico, se consumen hoy en Ecuador cuando se recuerda a la muerte, que para unos es el final de la vida y para otros tan solo un cambio de dimensión.
Las flores y los recuerdos cubren las tumbas durante este día en que los mestizos añoran la presencia de sus seres queridos fallecidos, mientras que la cosmovisión indígena renueva su creencia de la extensión de la vida a otra dimensión.
Aunque la costumbre es cada vez más escasa, aún se ve en algunos cementerios a ecuatorianos degustando la comida favorita del difunto al que han ido a visitar y a quien dejan su porción de comida.También con menor apego, en Ecuador se usa ropa de colores oscuros en el Día de los Difuntos, principalmente el negro y el morado, como muestra de dolor.

Dulce gastronomía
Aparte del vestuario, la tradición es evidente en lo culinario con la colada morada elaborada con harina de maíz negro, mortiño (una planta nativa de los páramos) que, junto a la hierba sangorache, da el color y sabor al potaje, flor de la canela (ishpingo), clavo de olor, hierba luisa, hojas de naranja.
La elaboración puede ser variada, pero la mayoría incluye cuadrados pequeños de piña vertidos al final de la cocción que, independientemente de la receta, es invariablemente de color rojo amoratado.
Recordación diferente en cada zona
En el Día de los Difuntos se evidencia también la religiosidad de los ecuatorianos, la mayoría católicos, que asisten a misa y ofrecen en los cementerios responsos por el eterno descanso de los difuntos.
Por lo general, los sacerdotes oran en el cementerio y, a petición de los fieles, se acercan a las tumbas para rezar por algunos difuntos, en cuya morada se lanza agua bendita.
La reacción de la gente a la muerte no es diferente solo entre países sino entre regiones de cada país, como en Ecuador, donde el costeño, en especial el habitante de Esmeraldas, "vive la muerte como una fiesta: con marimba y con mucho licor".
Para el habitante de los Andes, en cambio, la muerte "es el fin de todo, mientras que la gente de la amazonía la toma como un hecho muy natural: entierra a su muerto y la vida sigue.
La parroquia Salasaca, del cantón Pelileo, al oriente de la provincia de Tungurahua, es la parroquia indígena en donde son más notorias las costumbres ancestrales para la recordación del Día de los Difuntos.
Decenas de familias se reúnen al pie de las tumbas de sus seres queridos para compartir los alimentos que más les gustaban a quienes les antecedieron en la partida de este mundo, lo que acompañan con un vaso de vino.
Desde muy temprano de cada 2 de noviembre comienzan a llegar al cementerio en vehículos o a pie desde diferentes partes, no solo de la parroquia, sino incluso de otras provincias del país y exterior.
Todos llegan cargados de alimentos, los más comunes son cuy, conejo, papas, pan, mote y habas hasta reunirse todos los miembros de cada familia. Para servirse todos comparten de cada porción.
Para el pueblo Salasaca, que aún conserva esta costumbre, la conmemoración del Día de los Difuntos es la relación con sus ancestros, la tierra, la divinidad y con todo lo que les permite estar en armonía con la vida misma, por lo que afirma que se sienten orgullosos de conservar las costumbres y tradiciones de los antepasados.
En nuestro país, esta celebración es una mezcla de la cultura aborigen y la cultura de los conquistadores, llena de ritos paganos y católicos.
En Loja, la celebración del día de los difuntos es muy variada dependiendo de las tradiciones familiares, existen personas que la noche del 1 de noviembre acuden al cementerio y permanecen durante toda la noche velando y orando a sus familiares que han partido, otros preparan y llevan la comida al cementerio para compartir frente a la tumba de sus seres queridos, y finalmente hay quienes les llevan música a sus familiares.
Pero la tradición que se mantiene en la mayoría de las familias lojanas, es la de acudir al cementerio, realizar una limpieza de la tumbas, decorarlas con flores, orar por el alma de sus familiares y participar de la misa que ofrece el Obispo de Loja en la Cruz Central.
En Riobamba las tradiciones por el Día de los Difuntos se mantienen entre sus habitantes.
En la iglesia San Juan Bautista de la parroquia Yaruquíes todos los años antes del día de los Difuntos es costumbre venerar por nueve días el cuadro de las Almas del Santo Purgatorio, que el 1 de noviembre saldrá en procesión por el pueblo.
Esta es una de las tantas celebraciones históricas que se realizan en Chimborazo para el feriado de los difuntos. Tradiciones que acompañan a los fieles riobambeños desde épocas coloniales, en su mayoría.
Una de ellas es el Animero, un personaje aceptado por la sociedad, que cumple un rito de vinculación con el infinito desconocido.

En las parroquias Yaruquíes, San Luis, Cubijíes y Químiag, el Animero es un personaje que en vida representa a los difuntos. Viste túnica blanca, lleva en las manos una calavera humana, una Biblia y una campanilla, al tiempo que recita oraciones fúnebres y conmina a los oyentes a ponerse en oración.
El trayecto del Animero va del templo al cementerio y visita las calles y domicilios protegido en la oscuridad de la medianoche.
En Guayaquil, cada 2 de noviembre las familias recuerdan a sus seres queridos con nostalgia y pesar; muchos meditan en la muerte, en sus misterios y en la finalización de la vida material. En las tumbas se depositan lágrimas de dolor, después de adornarlas con flores y tarjetas, vienen las oraciones y plegarias. Pero pronto se regresarán los familiares a sus domicilios; entonces viene el cuadro que el poeta canta: “Dios mío que solos se quedan los muertos!”
Es oportuno señalar como se demostraba el dolor y sentimiento antiguamente. Los Puruháes expresaban el dolor con lágrimas de las mujeres, quienes tan pronto como fallecía el marido, se echaban por los campos, pintadas de negro y llorando su viudez. Los Incas expresaban su dolor con gritos desesperados, invocaban al Dios Sol, para que las tinieblas no cubran el lugar santo y la luz ilumine la senda a la eternidad.
Muchas son las formas por medio de las cuales se expresa un sentimiento de fraternidad con los difuntos en este día. Es importante, que ha pesar de la gran inferencia de la religión católica en la actualidad, las costumbres ancestrales de nuestros pueblos aún se mantienen y con ellas una identidad propia que nos identifica al rededor del mundo, por lo cual debemos sentirnos sumamente orgullosos y debemos procurar mantener estas costumbres a lo largo del tiempo.